El pasado domingo acabó La Vuelta ciclista a España y,
con las pruebas del mundial empezando ya mismo, era el momento de pasar factura
y hacer análisis de lo que ha sido, y sobre todo lo que ha significado este año,
la ronda española.
Como los grandes fondistas, yendo
de menos a más, empezaremos destacando los puntos más negativos:
Fracaso colombiano
Presentando como máximos
exponentes a Carlos Betancur, Sergio Henao y Rigoberto Urán. El primero,
después de un brillante Giro de Italia con puestos de honor en las grandes etapas
de montaña. Henao que llegaba como jefe de filas del todopoderoso SKY y Urán
(tambien del SKY) avalado por su regularidad en las grandes vueltas, no
pudieron desde muy al principio responder a las expectativas generadas. Desde
las primeras etapas exigentes se encontraban descolgados en la clasificación y
sólo Urán hacia la tercera semana de carrera, pudo tener algo de presencia
aunque siempre en la cola de los favoritos.
Decepción que no impide que los
aficionados sigamos esperando ese pasito al frente que les hace falta para
certificar la innegable clase que tienen, en primera línea mundial.
Euskaltel
El inicio de La Vuelta nos hacía darnos
cuenta. Y es que suponía el final. El bravo equipo vasco ponía su punto final a
esta aventura que había durado 20 años y ahora cuando, probablemente, tuvieran
el mejor equipo de su historia tenían que decir adiós.
Se presentaron en Vilanova de
Arousa (inicio de La Vuelta) con todas sus estrellas, dispuestos a dar guerra, demostrar
quienes eran y lo que nos íbamos a perder con su extinción. Cualquiera podría
haber imaginado que La Vuelta
era un gran escaparate para mostrar al mundo de lo que eran capaces, quizás un
poco de forma individualista, debido a su desaparición como equipo, pero en esa
guerra de guerrillas, ellos contra todos, podía suponer un gran atractivo para
la carrera.
Y de nuevo, gran decepción. Ni
siquiera con presencia notable en las fugas, con un Samuel Sánchez que si bien
es cierto que lo intentó y se mostró combativo en la última semana, al llegar
al primer día de descanso ya llevaba perdidos más de 6 minutos con respecto al
líder. Igor Antón, que parece que nunca podrá superar su caída en 2010, camino
de Peña Cabarga (cuando portaba el jersey rojo) y afrontar con garantías otra
vez una gran vuelta, y Mikel Nieve que no respondió al gran fondista que hemos
visto que es en otras ocasiones.
Alejandro Valverde
Por último, la terna negativa la
completa Alejandro Valverde. ¿Cómo es posible que el tercer clasificado y podio
en La Vuelta
haya podido decepcionar?
Valverde siempre ha acusado un
gran problema que ni con la veteranía ni aprendiendo de errores pasados ha
conseguido solucionar. Es un ciclista “top” mundial, el mejor todoterreno que
ha tenido España desde hace mucho, mucho tiempo y, sin embargo, no es capaz de
leer las carreras en su beneficio. Varios mundiales ya se le han escapado por
esta circunstancia y da la impresión (ojalá nos demuestre lo contrario el día
29) que nunca logrará un maillot arco iris que tiene claramente en sus piernas.
Alejandro Valverde no es un
vueltómano. Está un pequeño peldaño por debajo de los grandes. Y con la edad
que tiene ya nunca lo superará. Nibali, con menos aptitudes que Valverde, por
ejemplo, es un corredor más capacitado para correr durante 3 semanas. Esto no
es un desprecio a su nivel, ni mucho menos, pero dándose cuenta de estas
cualidades, la forma de correr no puede ser jugar a ser el más fuerte en el
último puerto de categoría especial. Simplemente, porque no lo va a ser.
Valverde ha dado grandes
exhibiciones, sobre todo en La Vuelta
a España y en algunas de las clásicas más importantes y eso es lo que le ha
dado gloria. No puede ser que siendo claramente el más fuerte en varios finales
de etapa de los que ha tenido el recorrido este año, no se le haya visto un
solo demarraje de verdad para conseguir la victoria. No puede ser que ante un
ataque del cuarto de la general, él se ponga a conducir el grupo del líder como
si tuviera algo que perder. Cuando eres un campeón tan grande como lo ha sido y
lo es él y tienes tanta calidad, un tercero o cuarto en La Vuelta no es algo que te
vaya a cambiar la vida. De haber corrido con valentía, muchos, entre los que me
incluyo, estamos seguros de poder haber visto a Alejandro con 2 o 3 triunfos de
etapa y, probablemente, el mismo puesto en la general. Eso sí, con otra
sensación. La de un grande que al haber corrido el tour, venía con mucho más
agotamiento en sus piernas. Lástima.
Purito
Volvámonos positivos nombrando como
contrapunto a Joaquim Rodríguez. Cuarto en la general, es el caso opuesto al
conservadurismo de Valverde. Después de hacer un Tour imponente, y de haberse
rendido en la lucha contra sus nefastas cualidades contrarreloj, Joaquim,
siempre, siempre da todo lo que tiene, o al menos eso parece. Incluso a veces
da más, en pos de un ataque o una oportunidad ofensiva. Eso es lo que conquista,
lo que le hace ser más protagonista de lo que muchas veces la clasificación
dice que es, y lo que le da valor ante la afición. Allí donde esté, el
espectador sabe que van a pasar cosas y eso en el ciclismo actual es cada vez
más apreciado. Todo esto aderezado con una etapa en el Naranco que se adjudicó
de forma brillante.
Nuevas promesas francesas.
Un revivido Thibaut Pinot,
después de un Tour para olvidar, ha firmado una más que correcta clasificación
general (acabando séptimo) y se presentaba como punta de lanza de las
aspiraciones de la afición francesa en esta Vuelta a España. Afición que ha
visto como otros tres corredores jovencísimos, Geniez, Barguil y Elissonde, de
25 años el primero y 22 años los dos siguientes, se han hecho con hasta cuatro
etapas. Han demostrado carácter, presencia, lucha, y un futuro muy prometedor. Además
si repasamos las victorias, éstas son de muchísimo prestigio. Geniez ganó en
Peyragudes (etapa reina), Barguil en Casteldefels y en Formigal y Elissonde nada
más y nada menos que en la cima del Angliru. Palabras mayores. Veremos donde
quedan y como evolucionan estas promesas del ciclismo francés.
Chris Horner
Con 42 años hace historia en el
ciclismo al ser el corredor de más edad en conquistar una vuelta grande. Una
“explosión” avanzada en edad y una temporada atípica (llegando a la vuelta con
sólo 19 días de competición) le han beneficiado a la hora de demostrar quien
era el más fuerte. Con una etapa de nivel bajo el brazo en el alto de
Hazallanas no cabe más que dar la enhorabuena, para un sorprendente campeón,
que lo es sin discusión alguna.
Vicenzo Nibali
Mi podio termina aquí y el lugar más destacado es
para el bravo corredor italiano. Lo llaman “squalo” (tiburón) por su mentalidad
ganadora y ha hecho honor a su nombre. Prácticamente batido desde la etapa de Peña
Cabarga donde se vieron, y confirmaron a posteriori sus debilidades, se plantó
en el Angliru dispuesto a todo. Tan sólo le separaban 3 segundos del preciado
jersey rojo de líder. Ganador de una Vuelta y un Giro de Italia, ya no le valía
ser segundo, es un campeón, y quería que al menos todo el mundo lo viera. Así
quedó demostrado. Podría haber aguantado hasta el último kilómetro, los últimos
metros, e ir siempre detrás del líder y probar suerte al final. Eran sólo 3
segundos. Pero para el “squalo” eso no es suficiente. Desde muy lejos, con al
menos 4 ataques en un puerto donde es casi imposible cambiar el ritmo. Todos
sabían que no era el más fuerte. Probablemente incluso él. Pero esto es
ciclismo, y un campeón, si muere, lo ha de hacer con las botas puestas. Lo
intentó una y otra vez y por algunos kilómetros daba la impresión de que podía
lograrlo. Fue un espejismo, una ilusión, que aguantó hasta que Horner, el más
fuerte con diferencia decidió ponerle fin. Pero Nibali corrió como un grande.
Posiblemente le faltará una pizca de fuerza imprescindible para ganar el Tour,
veremos si lo consigue pero corriendo así tendrá siempre el favor de todos y
será para los que nos gusta el ciclismo, un campeón.
Colaboración especial de Carlos Núñez.
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