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| Trofeo de la Copa del Rey |
Ayer se terminó la jornada de ida de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey y no fue una jornada con demasiadas sorpresas, exceptuando la derrota del Betis en Córdoba y el empate del Valencia en casa del Cádiz. Se supone que la Copa del Rey es la competición de la emoción, aquella en la que los equipos pequeños ponen en apuros a los clubes grandes, pero lo cierto es que año tras año estas sorpresas van desapareciendo y finalmente llegan a cuartos de final los de siempre. Esto se ve reflejado en los estadios, así como años atrás los estadios se llenaban, ahora las aficiones confían menos en sus equipos, el motivo de esta decepción y desencanto por la competición, no es otro que el formato de la Copa del Rey española, un formato poco vibrante, poco emocionante y que sólo beneficia a los de siempre, los equipos "grandes".
En otros países vemos como este tipo de torneos son algo muy singular, un día en el que las familias se unen más que nunca para ir a los estadios y animar a sus equipos, e incluso, en muchos de estos países la liga se para y colocan estos partidos los sábados o domingos, para facilitar los horarios a los espectadores. Uno de estos ejemplos es el de la liga inglesa, donde la Carling Cup o la FA Cup son dos competiciones que llenan los estadios hasta el último asiento, las aficiones gritan y cantan desde el minuto cero, el motivo de esto es su fantástica organización. Otro caso es el de España, partidos entre semana, horarios complicados para los espectadores y un formato a doble partido que lo único que hace, es dificultar el pase a otras fases a equipos con menor rango "económico" o de ligas inferiores.
Partido de Copa del Barça en Hospitalet con el estadio vacio.
A parte de los horarios complicados y los días entre semana, que la Federación Española elige para los partidos de Copa, otro motivo que dificulta la afluencia de público en los estadios es el formato elegido por la Federación, con eliminatorias a doble partido, que casi imposibilitan a los clubes pequeños a poner en compromiso a los mejores equipos y que desmotivan, evidentemente, a las aficiones. Un ejemplo de lo mal que está organizada esta competición es la eliminatoria entre el Albacete y el Atlético de Madrid, el equipo albaceteño venció en la ida por 2-1 y ahora se tiene que volver a jugar la clasificación a la siguiente fase en el Vicente Calderón. ¿Por qué?, no es justo que los equipos grandes tengan dos oportunidades para derrotar a los clubes de teóricamente menos favoritos, si no esta competición perderá toda la emoción o el entusiasmo que si conseguía lograr antaño.
Por ello deberíamos aprender, ser coherentes y dar facilidades a los "pequeños", la solución está al alcance de nuestras manos, la posibilidad de eliminatorias a partido único en el campo del equipo inferior, darían un toque especial a esta competición, volverían a dar a la Copa del Rey un caché que parece haber perdido. Equipos de Segunda División o Segunda División B, se toman estos partidos como su partido del año, el acontecimiento que les hará sentirse equipos grandes por un día, un día especial, de fiesta y que se está viendo ensombrecido y enturbiado por un modelo copero que lo único que logra es mostrar una competición cansada y aburrida.













