Corría el minuto 58 cuando tras una combinación propia de fútbol sala, Teófilo Gutiérrez encontró a Lanzini, quien anotó y puso por delante a los suyos. El número diez, para los amantes del fútbol argentino ya saben lo que ello conlleva, reclamó las miradas de medio mundo y comenzaba a liderar a los suyos.
Partido especial, que lo fue más aún gracias a Juan Román Riquelme, quien habló en el campo, como los grandes. Con la atenta mirada del seleccionador argentino, Sabella, el de Boca plantó el esférico y en el que podría ser su último Superclásico de Buenos Aires, la colocó en la escuadra con un libre directo exquisito. Lo hizo fácil, pero para los hinchas xeneizes seguro que será muy difícil olvidar al eterno 'Topo Gigio'.
En el partido de los partidos el empate no valía, menos aún para Boca que necesita de alegrías que vuelvan a enganchar a una afición desencantada. Todavía más triste estarían los seguidores de Juniors tras el 1-2. Lanzini, de nuevo protagonista, lanzó un saque de esquina magistral que encontró rematador en Funes Mori, otra de las perlas Millonarias.
Ganó River. Diez años después asaltaron la Bombonera. Si mérito tuvieron los jugadores, no menor fue la excelencia táctica de Ramón Díaz. Su estudio de los de Bianchi, y cómo secó a Gago y Gigliotti fueron la clave. Con la victoria en esa batalla, se cuajó la conquista.
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| Teo y Lanzini celebrando el primero. Foto: AP |





