Bill Shankly, ex entrenador de fútbol.

"Hay gente que piensa que el fútbol es una cuestion de vida o muerte, no me gusta esa postura. Es mucho más que eso"

miércoles, 14 de diciembre de 2011

La Copa del Rey ya no llena los estadios de fútbol


Trofeo de la Copa del Rey
Ayer se terminó la jornada de ida de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey y no fue una jornada con demasiadas sorpresas, exceptuando la derrota del Betis en Córdoba y el empate del Valencia en casa del Cádiz. Se supone que la Copa del Rey es la competición de la emoción, aquella en la que los equipos pequeños ponen en apuros a los clubes grandes, pero lo cierto es que año tras año estas sorpresas van desapareciendo y finalmente llegan a cuartos de final los de siempre. Esto se ve reflejado en los estadios, así como años atrás los estadios se llenaban, ahora las aficiones confían menos en sus equipos, el motivo de esta decepción y desencanto por la competición, no es otro que el formato de la Copa del Rey española, un formato poco vibrante, poco emocionante y que sólo beneficia a los de siempre, los equipos "grandes".


En otros países vemos como este tipo de torneos son algo muy singular, un día en el que las familias se unen más que nunca para ir a los estadios y animar a sus equipos, e incluso, en muchos de estos países la liga se para y colocan estos partidos los sábados o domingos, para facilitar los horarios a los espectadores. Uno de estos ejemplos es el de la liga inglesa, donde la Carling Cup o la FA Cup son dos competiciones que llenan los estadios hasta el último asiento, las aficiones gritan y cantan desde el minuto cero, el motivo de esto es su fantástica organización. Otro caso es el de España, partidos entre semana, horarios complicados para los espectadores y un formato a doble partido que lo único que hace, es dificultar el pase a otras fases a equipos con menor rango "económico" o de ligas inferiores.
                                                    
                                                        Partido de Copa del Barça en Hospitalet con el estadio vacio.

A parte de los horarios complicados y los días entre semana, que la Federación Española elige para los partidos de Copa, otro motivo que dificulta la afluencia de público en los estadios es el formato elegido por la Federación, con eliminatorias a doble partido, que casi imposibilitan a los clubes pequeños a poner en compromiso a los mejores equipos y que desmotivan, evidentemente, a las aficiones. Un ejemplo de lo mal que está organizada esta competición es la eliminatoria entre el Albacete y el Atlético de Madrid, el equipo albaceteño venció en la ida por 2-1 y ahora se tiene que volver a jugar la clasificación a la siguiente fase en el Vicente Calderón. ¿Por qué?, no es justo que los equipos grandes tengan dos oportunidades para derrotar a los clubes de teóricamente menos favoritos, si no esta competición perderá toda la emoción o el entusiasmo que si conseguía lograr antaño.

Por ello deberíamos aprender, ser coherentes y dar facilidades a los "pequeños", la solución está al alcance de nuestras manos, la posibilidad de eliminatorias a partido único en el campo del equipo inferior, darían un toque especial a esta competición, volverían a dar a la Copa del Rey un caché que parece haber perdido. Equipos de Segunda División o Segunda División B, se toman estos partidos como su partido del año, el acontecimiento que les hará sentirse equipos grandes por un día, un día especial, de fiesta y que se está viendo ensombrecido y enturbiado por un modelo copero que lo único que logra es mostrar una competición cansada y aburrida.

martes, 13 de diciembre de 2011

El extraño fenómeno rojiblanco


El Atlético de Madrid parece estar una temporada más a la deriva, el tercer presupuesto más alto de la liga española, tan solo por detrás de Madrid y Barcelona, no consigue asentarse entre los puestos Champions y equipos como el Osasuna, Bilbao o Levante, con presupuestos mucho más bajos, se sitúan en estos momentos por delante del proyecto de Gregorio Manzano, que parece estar más preocupado de sus piques personales con Reyes que de solucionar los problemas del equipo rojiblanco.

Tras las inversiones que el club rojiblanco hizo el pasado verano, entre ellas los 45 millones de euros invertidos en Radamel Falcao o el fichaje de Arda Turán, el equipo del Manzanares no ha logrado cumplir las espectativas que se esperan de un equipo de esa talla y en estos momentos se encuentra fuera de los puestos europeos. El equipo presenta unos datos muy irregulares, cuando juega en el Vicente Calderón parece un equipo serio y seguro de sí mismo, pero cuando juega fuera de este, como visitante, los colchoneros se encuentran con más problemas de los esperados y sólo han conseguido un punto lejos de su estadio.



Manzano en el banquillo rojiblanco.

Tras la derrota el pasado domingo ante el Español de Barcelona y habiendo recibido tres goles en los primeros 19 minutos, parece que los directivos del club se han cansado de dar oportunidades al proyecto dirigido por Manzano, quien ya fracasó en su primer proyecto con técnico rojiblanco. Luis Aragonés, Pantic o Simeone, suenan como posibles sustitutos del técnico de Jaén, que parece haber agotado su crédito y que no cuenta con el apoyo del público del Manzanares, menos aún, tras haber sentado en el banquillo durante casi toda la temporada a uno de los estandartes del club y uno de los jugadores más queridos por la grada del Calderón, José Antonio Reyes.

El fenómeno que parece afectar al equipo esta temporada persigue al equipo desde hace más de 15 años, grandes jugadores han pasado por las filas de este equipo, Fernando Torres, Simeone, Forlán, Agüero, Hasselbaink, etc. y cada inicio de temporada parece que se acabará la mala racha, pero lo cierto, es que el club presidido por Enrique Cerezo no gana un título liguero desde la temporada 95/96, la mítica temporada del doblete. Esperemos que la situación en la que se encuentra el "Atleti" cambie pronto, este club debe volver pronto a los puestos que se merece y sobre todo, debe volver a hacer vibrar a esa afición que tantos disgustos sufre año tras año.

Afición del Atlético de Madrid animando a su equipo.

domingo, 11 de diciembre de 2011

El "clásico" deja claro quien es el mejor


Una pareja de aficionados antes del partido.

Ayer se disputó en el Bernabéu el mejor partido que se puede ver en todo el mundo, el Real Madrid ante el Fútbol Club Barcelona. Durante la semana, las apuestas habían dado como favorito al equipo blanco, ya que venía con una racha imparable, 14 victorias seguidas que habían evidenciado el gran poderío del equipo de Mourinho, que le habían permitido, con un partido menos, situarse 3 puntos por encima del equipo de Guardiola, sin embargo, ayer no se vio ni rastro de ese equipo, rápido, peleón y seguro de sí mismo. Parece que el Real Madrid se enfunda otro traje cuando juega contra el Barcelona del "Pep Team", las dudas y la falta de creación en el medio campo, provocaron que el Real Madrid volviera a caer ante un Barcelona que fue mucho mejor a partir del gol del empate y que finalmente volvió a conquistar el feudo blanco con un resultado de 1-3.

Corrían las diez de la noche cuando los dos mejores equipos del mundo saltaban al terreno de juego, un Bernabéu que esta vez si que creía en el milagro, la victoria ante el equipo blaugrana era posible y la posibilidad de dejar la liga casi finiquitada permitían a los seguidores blancos soñar con los ansiados tres puntos. Por su parte, el Barcelona se había desquitado del papel de favorito que se le asignaba en los últimos clásicos, la mala racha del equipo catalán fuera de casa durante esta temporada, hacía presagiar un partido más igualado que nunca, que se iba a decidir por pequeños detalles.

El partido comenzó con un duelo de titanes en los banquillos, tanto Guardiola como Mourinho habían escondido muy bien sus cartas durante los días previos al partido. El entrenador portugués se decidió finalmente por un 4-2-3-1, situando a Di María y Cristiano en las bandas y a Mesut Ozil de enganche, olvidándose así, del trivote defensivo que le había permitido ganar la final de la Copa del Rey en Mestalla. El de Sant Pedor sorprendió a todos dejando a David Villa en el banquillo y sacando desde el inicio a uno de los nuevos fichajes, Alexis Sánchez, que ofreció un rendimiento espléndido durante todo el partido.



Piña del equipo blanco tras el gol de Benzema

Tras el pitido inicial, las cosas no podían empezar peor para el Barcelona, quien a los 22 segundos del partido ya iba perdiendo 1-0 (gol más rápido de la historia de los clásicos). El gol de Benzema, tras un error garrafal de Victor Valdés, hizo que el esquema de Guardiola tuviera que variar rapidamente, Dani Alves pasó del lateral al extremo y Sergio Busquets, en mi opinión el mejor del partido, dio al equipo la estabilidad que necesitaba, colocándose como central cuando el equipo defendía y como centrocampista cuando el equipo se dirigía al ataque. Este cambio de esquema provocó unos minutos de desconcierto en el campo, el Real Madrid crecido tras el gol y alentado por un Bernabéu incrédulo tras un gol tan rápido, contrastaban con un Barcelona errático y más desacertado en el pase de lo que nos tiene acostumbrados.

A partir del cuarto hora de juego todo cambió, Fábregas, Messi, Iniesta y Xavi Hernández comenzaron a sentirse cómodos, era el escenario que a ellos les gusta, un partido difícil, por debajo en el marcador, ese en el que las estrellas salen a la luz y que guían al equipo en los momentos complicados. Fue Leo Messi, el de siempre, el mejor jugador del mundo, el que devolviera a la realidad a todos los seguidores del Madrid, el mismo cogió un balón en el medio campo, inició una de esas carreras a las que nos tiene acostumbrados y le envió un balón en forma de regalo a Alexis, que anotó en la portería defendida por Iker Casillas. Leo Messi demostraba así que iba a ser el vencedor de otro de los partidos paralelos que nos mostraba el encuentro, el suyo contra Cristiano Ronaldo, el segundo mejor jugador del mundo, que ayer no estuvo a la altura del encuentro y que incluso fue pitado por su propio público.

Tras el descanso, los dos equipos salieron de la misma manera en la que habían despedido la primera parte, el Barcelona claro dominador del juego y el Madrid esperando un contraataque que le permitiera desplegar algo de la velocidad que le caracteriza. Fue el Barça quien golpeó de nuevo, Xavi Hernández puso justicia en el marcador enganchando de manera perfecta una volea, que golpeó en la pierna de Marcelo despistando a Iker Casillas y mandando el balón al fondo de la red.



Messi y Fábregas corren a celebrar el 1-3

Mourinho sacó al campo a Higuaín, Khedira y Kaká para tratar de remontar el partido y casi lo logra cuando Cristiano, de cabeza, estuvo apunto de lograr el tanto del empate con un desvió cruzado. Pocos minutos después el Barcelona puso el 1-3 en el marcador cuando tras un buen centro de Daniel Alvés, quien no paró de correr en todo el partido, Cesc Fábregas acertó con un remate de cabeza desde el área pequeña. En los minutos restantes el Real Madrid dispuso de algunas ocasiones pero nunca puso el miedo en el cuerpo a un FC Barcelona que parece sentirse muy agusto cuando juega en Chamartín. Finalmente el equipo de Guardiola, se marchó del campo con tres puntos y la moral muy alta de cara al título que afronta la semana que viene en Japón, el mundialito de clubes.

LO MEJOR: La liga no está decidida ni mucho menos, la batalla por el título de liga sigue estando muy viva y estos dos equipos seguirán luchando por alzarse con el preciado trofeo. El Barcelona, que ayer parecía bailar al ritmo de un Andrés Iniesta estelar, a pesar de ir por detrás del Madrid, es el favorito y lo es por méritos propios, ya que ha demostrado que es muy superior al equipo de Florentino Pérez, jugando a lo que sabe y con jugador creados en la cantera.

LO PEOR: La afición del Madrid. Ha demostrado que no está a la altura de su equipo y mucho menos de jugadores de la altura de Cristiano Ronaldo. Es cierto que el jugador luso estuvo desaparecido durante todo el encuentro, pero no hay que olvidarse de todos los partidos que les ha salvado durante las dos últimas temporadas. No es justo pitar a un jugador cuando está pasándolo mal y aplaudirle cuando lo hace bien, las aficiones tienen que estar a las duras y a las maduras.